Ayudamos a las organizaciones a crear un ambiente familiarmente responsable


La entrada de la mujer en el mundo laboral, muchas veces adoptando rol y pautas de comportamiento masculinos, hace aún más patente esta moderna deshumanización de la empresa. Podemos culpar a ellas de esta situación, pero todos sabemos que no es cierto, sino que más bien hemos convertido las horas de presencia en el valor central de la empresa y no a las personas que trabajan en ella y su capacidad de rendimiento.
Vivimos inmersos en una hipervaloración del trabajo remunerado sobre otras esferas de la vida. Este concepto se traduce en convicciones tales como: el tiempo es básicamente dinero, el valor personal está determinado por el trabajo, mi autorrealización está por encima de todo y el único pasaporte para triunfar es desarrollar las pautas masculinas de competitividad y agresividad.
En países latinoamericanos y el algunos europeos, se pasan muchas horas en el trabajo, que no quiere decir necesariamente trabajando. Nuestra cultura está marcada por las horas muertas ante el computador, en pasillos, en sobre mesa con compañeros de trabajo, etc. La consecuencia de esta situación es bien conocidas: bajas por estrés, depresión, ausentismo, síndrome de burnout y en la familia los tiempos de convivencia se reducen.
Pero es que además, este entorno empresarial de largas jornadas laborales y de adicción al trabajo no solo es nocivo para la persona y para la familia, sino que, a mediano plazo, es improductivo y antieconómico para la empresa.
Conflicto entre trabajo y familia: ¿Quién es el responsable?
Las empresas menos compatibles con la familia son aquellas que tienen una cultura de trabajo obsesivo. Trabajar en ellas muchas horas, es señal de dedicación y, por tanto, de promoción profesional. Irse del trabajo a la hora normal de salida se interpreta como falta de compromiso. Esto es consecuencia de una visión reduccionista que conlleva un mecanicismo empresarial de visión cortoplacista y miope. También en esta situación son claves los altos ejecutivos de una empresa. si ellos, con su actitud, sus hábitos de trabajo y sus exigencias sobre sus colaboradores , sustentan esta dinámica, la cultura de adicción al trabajo estará asegurada en la empresa. Es aconsejable tratar a los adictos al trabajo y no convertirlos en modelos para el resto.
Para el Trabajador:
| • |
Mayor grado de compromiso en el desarrollo y la productividad en la empresa |
| • |
Reducción de costos derivados de la rotación y bajas laborales del personal |
| • |
Mejora del liderazgo, de la comunicación, de la responsabilidad y la estrategia empresarial. |
| • |
Incremento de la competitividad empresarial |
| • |
Mayor satisfacción interna por la conciliación de la vida laboral, familiar y personal |
| • |
Trabajar en un entorno más “natural” y de forma más comprometida |
| • |
Menor sensación de culpabilidad por no dedicar el tiempo necesario a la educación de los hijos |
| • |
Mayor estabilidad laboral y mayor equilibrio emocional y familiar |
| • |
Mejora de la autoestima |
| • |
Reducción de estrés |
| • |
Menos enfermedades |
Universo de Ventajas
Para la Empresa:
Fuente: La ambición femenina- Nuria chinchilla y Consuelo León